LIBERTAD DE PRENSA Y LIBERTAD DE EMPRESA

LIBERTAD DE PRENSA Y LIBERTAD DE EMPRESA


A PROPÓSITO DE LA LIBERTAD DE PRENSA

“Seamos, una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente el mérito y la virtud, porque hablando por el mismo en su favor y teniendo siempre por arbitro imparcial al pueblo, se reducirán al polvo los escritos de los que indignamente osasen atacarles. La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo; si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.”

       Mariano Moreno

Se confunde libertad de prensa con libertad de empresa. Porque la libertad así ejercida es sólo la libertad de la empresa para difundir e imponer sus puntos de vista. 
Los periódicos, los grandes periódicos, son empresas comerciales dependientes de los intereses económicos, de sus propietarios, en primer paso y de los grandes avisadores, en el segundo. Estos intereses dictan la orientación política del periódico y esta orientación no es sólo la de las tesis editoriales, sino la que interpreta las informaciones.
 Así llegan al público los hechos deformados, según el interés de esos intereses…
Así ocurre que cuando el manejo de los medios de formación de la opinión pública los tiene en sus manos el Estado, ellos son manejados a voluntad por el partido gobernante. Y recíprocamente, que cuando están en manos de la empresa privada, la formación de la opinión pública queda en manos del superestado que rige la economía y las finanzas. En ninguno de los dos casos hay libertad, sino en un caso, la dictadura del Estado que por lo menos es franca y confesada y en otro, la dictadura hipócrita de esos intereses económicos disimulados en la rufianería de los concesionarios…
En resumen, la libertad que se defiende no es la libertad de los argentinos sino la libertad de los otros, para que los argentinos no ejerzan la suya.

Revista Qué, 29 de abril de 1958

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