TECHINT es una empresa Argentina?

TECHINT es una empresa Argentina?

El Grupo siderúrgico multinacional Rocca, que opera a nivel internacional como TENARIS y en la argentina es conocido como Techint en la actualidad atraviesa por un diferendo legal con el Gobierno argentino, ya que se niega a reconocer Directores que corresponden a las acciones de ANSES.
         Este grupo, que tiene sede en Europa y que empieza a operar en la Argentina en los años 40 no se ha caracterizado por el respeto a la ley, y en particular por derechos básicos. Sin embargo, en la coyuntura actual aparece como víctima del estado.

Seguimiento:

   Orígenes fascistas

           En primer lugar sus fundadores estuvieron vinculados con el estado fascista de Italia. Agostino Rocca , patriarca del grupo, fue alto directivo del instituto industrial del fascismo en épocas de Mussolini, el Instituto per la Riconstruzini Industriale(IRI) (1) Durante diez años fue Administrador General de la fábrica de material de guerra más importante. En ese período tambien fue uno de los directivos de la empresa Dálmine, que ya conocía por haber sido empleado décadas atrás. Dálmine llegó a ser la productora de tubos sin costura más importante de Europa y bajo la dirección de Agostino Rocca hizo grandes negocios con el estado nazi.
          En 1945 se emite una orden de arresto por colaboracionista con el regimen fascista, que no se concreta. Rocca , perseguido por los partisanos,emigra a Argentina en 1946,acompañado por inversores europeos.
          Cuando el grupo empezó a operar en la Argentina como Techint, fundó en Campana un complejo industrial que también se llamó Dalmine.

Vinculación con diversos Gobiernos

            El grupo Techint forma parte de los denominados “capitanes de industria”, y se especializó en “la patria contratista”. Durante toda su trayectoria desplegó un fuerte lobby sobre los sucesivos gobiernos.
              Resulta significativo que durante la última dictadura cívico-miliar el grupo experimentó un fuerte crecimiento. Conducido por el segundo de la dinastía, Roberto Rocca, hijo de Agostino, el grupo realizó fuertes inversiones en el sector energético (petrolero, hidrolectrico, nuclear) en el de las comunicaciones y en el minero (2). Además se calcula que un cuarto de la deuda externa privada que paso al estado por decisión del Banco Central(Cavallo) en épocas de la Dictadura era del grupo Techint
              Durante la época de Alfonsín, formó parte de los capitanes de industria que influyeron en su reemplazo anticipado por Carlos Menem.
               Durante el Menemismo, el grupo Techint absorbe la empresa estatal SOMISA que se transforma en SIDERAR.
                La tercera generación de los Rocca, formada por Agostino y Paolo construye el grupo Tenaris, que fabrica uno de cada tres caños petroleros que se fabrican en el mundo. Dada la muerte prematura de Agostino, que fallece en un accidente de aviación a los 55 años, el jefe del grupo es Paolo Rocca, quien tiene gran peso en la Asociación Empresaria Argentina(AEA) y se enfrenta con los Gobiernos de Venezuela y Argentina

Un estilo autoritario

           El fundador del grupo, el subteniente -ingeniero Agostino Roca fue el creador de un estilo vertical y militarista es sus años de dirigente empresarial fascista. El mismo estilo fue aplicado en las plantas de Campana y Ensenada. (3)
          El grupo Techint ha participado en hechos represivos: En la represión de los albañiles del Chocón en 1971 y en sucesos que terminaron con la prisión, asesinato y desaparición forzada de obreros y delegados sindicales, en las plantas de Propulsora Siderúrgica(Ensenada) y Dalmine-Siderca(Campana). Algunos de estos hechos han sido declarados delitos de lesa humanidad y se siguen investigando. Por ejemplo, la vinculación de la empresa con el Centro Clandestino Tiro Federal de Campana(contiguo a la fábrica) y el rol del Hotel de la empresa durante la coyuntura represiva de 1976. Otro hecho a esclarecerse es porque decenas de delegados, subdelegados, miembros de Comisión Interna y de Comisiones paritarias de la plantas siderúrgica de Ensenada fueron sometidos a desaparición forzada en el cuartel de Infantería de La Plata, y luego asesinados o encarcelados en la Unidad Nro 9 a disposición del PEN.(4)
                Los mencionados antecedentes ponen en duda el papel de víctimas que han asumido directivos del grupo Tenaris. El relato corporativo es que son víctimas de Gobiernos autoritarios y que no respetan la libertad de empresa como los de Venezuela y Argentina. La verdad es que el Gobierno argentino intercedió ante Venezuela para incrementar la indemnización de Tenaris con la condición de que invierta en el país, pero el grupo no cumplió. Prefirió, por ejemplo, continuar con sus inversiones en México, donde Paolo Rocca tiene relaciones directas con el Presidente.

                   El grupo Rocca se presenta como víctima del estado, pero la verdad es que siempre han sido socios de los peores gobiernos. La genealogía Rocca se ha mantenido indemne de su histórica vinculación con Il Duce. Ya se sabe que en Europa no se investigó judicialmente la relación entre el régimen nazi-fascista y los empresarios por delitos de lesa humanidad. El problema , para los Rocca, es que en Argentina sí se empieza a investigar los grupos empresarios que colaboraron o se beneficiaron con la última Dictadura cívico-militar.

                    La igualdad ante la ley se está tomando en serio, nadie tiene fueros especiales.. Los Rocca, o sus gerentes, probablemente tendrán que dar explicaciones de su complicidad con el estado en delitos de lesa humanidad .Deberán aportar datos sobre el destino de sus humildes dependientes en localidades como Ensenada o Campana, víctima de delitos cuya investigación no prescribe.


(1) Agostino Rocca realizó estudios militares en su adolescencia (Academia militar de Roma y Liceo de Torino)egresando como Subteniente. Luego de graduó como Ingeniero en el Politécnico de Milán. Desde su juventud adhirió al partido fascista. A partir de 1935 fue administrador general de Ansaldo, la mayor empresa proovedora de material de guerra para los ejércitos nazi-fascistas, cargo que desempeñó hasta 1945.
(2) Las nuevas empresas del grupo son las petroleras Tecpetrol SA(1979),Golfo Petrolera SA,Cañadón Piedras SA,Progreso  Perforaciones Petroleras(1981),la minera Tecminera SA, la empresa de comunicaciones PATSA y las empresas del sector de la energía Tauro SA,Mudad SA, y Nuclaer SA
(3) Una vez instalado en la Argentina, con la creación de la Techint, la Dalmine Siderca y la Propulsora Siderúrgica, Rocca aplicó directamente el modelo de organización llevado adelante en Italia. La Dalmine Siderca de Campana en cuyos alrededores se edificaron casas para los obreros, escuelas, centro deportivo, centro de asistencia, catedral, hogar de ancianos, entre otros, es semejante a lo realizado por Rocca 20 años atrás ,durante el Fascismo , en Italia.
(4) En Dalmine-Siderca de Camapana fueron desaparecidos o asesinados los obreros José Amarilla, Osvaldo Culzoni, Carlos Fateche, Enrique Ingenieros, Pablo Medina, Néstor Rendrich, Rodríguez, Ricardo Guerrero, Nillo Agnoli, Luis Jiménez y otros. En Propulsora Siderúrgica de Ensenada, las víctimas fatales fueron Luis Alberto Rentan, Omar Jacinto Cherri, Luis María Witoszynski, Eduardo José Priotti, Osvaldo Pedro Cobas, Héctor Ricardo Villarnuovo, Antonio Martínez, Southewll, Rubén Humberto, Arturo Marín, Héctor Carlos Baratti, Eduardo Roberto Bonín, Carlos Enrique Esponda, Roberto Raúl López, Salvador Delaturi, Carlos Scafide..Fueron detenidos en la Unidad 9, luego de estar, la mayoría sometidos a desaparición forzada en el centro clandestino de 1 y 60 de La Plata, los trabajadores Garrete, Lanó,Anchordosky,Bogusas,Cano, Radaelli,Cipollone, Devaric,Rivadeneyra, Carvallo, Galiase y Cuervo, entre otros.

“Para ser protagonistas de la globalización tenemos que dar una dimensión internacional a nuestras empresas y a la cadena de valor que nos acompaña. Usted, señor Presidente, lo sabe muy bien. Y nos ayudó en muchas ocasiones con sus consejos y acciones”.

De Paolo Rocca a Néstor Kirchner.
San Nicolás 5 de setiembre de 2007

Coincidiendo con la publicación en nuestro blog de la nota de Raúl Quiroga, “Justicia para todos”, donde se señala la responsabilidad de Techint/UIA en el desmantelamiento del aparato productivo argentino a partir de 1976, se conoció la decisión del gobierno bolivariano de Venezuela de renacionalizar SIDOR.

SIDOR (Siderúrgica del Orinoco) es propiedad en un 60 por ciento del grupo Ternium, el imperio de los aceros planos controlado por Techint.

Ternium adquirió en EEUU la compañía Hydril, que tiene fuerte presencia en el golfo de México, en Brasil y en el Africa occidental. También compró en el país del norte la empresa Maverick Tube Corp. y en Mexico a Hylsamex.

Partiendo de estos datos, nos sorprende que la mayoría de los medios se refiera a Techint como “una empresa argentina” y hasta hay quien se atreve a hablar de la “burguesía nacional de Kirchner”.

Por ello, nos pareció oportuno aportar algunos datos históricos que ayuden a comprender el carácter transnacional de una empresa que, como se dice en la nota de Quiroga, fue una de las artífices de la reconversión monopolista impuesta por medio del terrorismo de Estado en 1976.

Respecto a esto último, vale la pena indicar que algunas fuentes sostienen que el 17 por ciento de los obreros metalúrgicos asesinados durante la dictadura pertenecían a Siderca, la más antigua empresa del grupo Techint en nuestro país. Asimismo, uno de los centros clandestinos de detención de la zona, el Tiro Federal de Campana, se encuentra lindante a la fábrica y hasta existe una puerta que comunica ambos lugares.

Una aberración que no desmerece, como se verá, los orígenes de la empresa.

Marca de nacimiento

La versión del emigrante italiano que hizo fortuna en la Argentina es una leyenda sobre el origen de Techint que puede encontrarse tanto en Wilkipedia como en ciertos autores y periodistas especializados. (Especializados, al parecer, en la obsecuencia).

Pero la historia es bastante distinta. Los antecedentes de Techint se remontan a la Italia de las primeras décadas del siglo. Específicamente, a la época en que la poderosa Banca Commerciale controlaba, entre otras, a la firma industrial Dalmine, donde se desempeñaba quien años después sería el fundador de Techint: Agostino Rocca.

Posteriormente, como consecuencia de la crisis del ’30, el Estado fascista funda el IRI —Istituto per la Ricostruzine Industriale— empresa estatal que toma a su cargo numerosas firmas industriales, entre ellas a Dalmine, que con el tiempo llegó a ser la productora de tubos sin costura más importante de Europa.

Ya transformado en un hombre de confianza del Duce, Rocca fue designado director del consorcio Cornigliano, clave en la logística de la guerra. Además, estaban a su cargo las empresas Finsider, Terni, Siac y Dalmine, hasta 1939, gracias a lo cual sentó una estrecha relación con empresarios alemanes.

Los buenos negocios con la Alemania nazi de las empresas Dalmine y Ansaldo hicieron que Rocca consagrara a ellas su mayor esfuerzo, al punto de renunciar a la dirección del resto de las firmas. También desde 1939 y hasta 1943, Agostino desempeñó funciones importantes en la Confindustria, la Cámara de Corporaciones Fascistas.

Al finalizar la guerra interimperialista, se organiza en Italia la empresa Compañía Técnica Internazionale (Techint) que se instala en la Argentina en 1946, mediante Techint Cía. Técnica Industrial S.A., bajo la conducción del reciclado Agostino (ahora Agustín) Rocca.

De allí en más Techint registra una acentuada expansión centrada en la producción sidero-metalúrgica y en menor medida en la construcción. En la producción siderúrgica sus empresas más importantes serán Dalmine Siderca S.A., instalada en 1949, y Propulsora Siderúrgica S.A. fundada en 1962.

Expansión posterior a 1976

La evolución de Techint S.A. constituye uno de los ejemplos de expansión más significativos, entre las empresas transnacionales diversificadas y/o integradas que lideraron la actividad industrial a partir del modelo instaurado en 1976.

Al mismo tiempo que mantiene y expande su rubro tradicional, la siderurgia, en el cual es uno de los productores principales, lo integra con la adquisición de una empresa productora de motores eléctricos. Además se asocia con otros grandes capitales extranjeros y nacionales para proveer a la instalación de centrales telefónicas.

Asimismo, da algunos pasos fundamentales para diversificar aún más su espectro productivo al incorporarse a otras áreas productivas de primordial importancia en este período: la extracción de petróleo, con extensión, además, hacia la explotación minera y de gas.

Expande otra de sus tradicionales actividades, las grandes obras de construcción e instalación, tanto privadas como para satisfacer las múltiples demandas estatales, proyectos hidroeléctricos, nucleares, de electrificación de los ferrocarriles, destilerías y de rellenos sanitarios.

En 1978 murió el patriarca de Techint y lo sucedió su hijo Roberto. El grupo ya contaba con dos plantas siderúrgicas en la Argentina (en Campana y Ensenada), actuaba en ingeniería y construcción y estaba presente en gran parte de los países de América latina.

Las nuevas firmas instaladas por Techint entre 1976 y 1983 muestran hasta qué punto esta transnacional se vio favorecida por la política económica de la dictadura cívico militar. Ellas son: las petroleras Tecpetrol SA (1979), Golfo Petrolera SA, Cañadón Piedras SA, Progreso Perforaciones Petroleras (estas tres últimas de 1981); la minera Tecminera SA (1979); Consorcio de Comunicaciones Patsa, fabricante e instaladora de centrales telefónicas (1978); Metalúrgica Metanac SA, destinada a grandes proyectos hidroeléctricos y las empresas constructoras Ingeniería Tauro SA, Mudar SA y Nuclear SA, orientada a la instalación de plantas nucleares.

Compra de SOMISA
En los años noventa, Roberto Rocca llevó adelante el proyecto de producción de aceros planos al ganar la privatización de SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina), durante el gobierno de Carlos Menem, y transformar a la ex empresa estatal en Siderar.

Con esta incorporación, Techint amplía colosalmente la producción de tubos de Siderca. Tal expansión le permite sumar la matriz italiana Dalmine, la mexicana Tamsa, la NKK de Japón, Algoma de Canadá, Confab de Brasil y Tavsa de Venezuela. Tal proceso condujo a la creación de Tenaris, en 2002, que fabrica hoy uno de cada tres caños petroleros que se venden en el mundo y es una de las empresas más valiosas del orbe, superando en cotización a firmas como Repsol YPF, Kodak o Amazon.

Subordinación y valor

Al morir en 2003, Roberto Rocca era uno de los 300 hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, con una fortuna cercana a los 1.600 millones de dólares.

Lo sucedió su hijo Paolo, actualmente la cara visible del holding, quien no ha dejado de ser un devoto oficialista a pesar de alguno que otro escandalete, como el Skanska-TGN, pareció enturbiar la relación con la pareja presidencial. No es nada raro, pues como veremos en la próxima nota, la subordinación del Estado argentino ha sido, desde siempre, la clave del éxito para el grupo Techint.

“Todo viene a parar en que el abastecimiento de las Américas está en manos de una docena de casas matrices de Cádiz y otra docena de Londres y Nueva York. Este monopolio es el peor, el más ruin y limitado. La consecuencia es que los americanos se ven precisados a comprar a precios enormes todo lo que se les quiera vender. Y por supuesto compran los pudientes. Y además esto nada fomenta la agricultura ni las manufacturas, que son la riqueza nacional de todo país”.

Bernardo de Monteagudo
(“El Censor”, 18 de diciembre de 1812).

Según la definición clásica de John Kenneth Galbraith, la ventaja de las empresas transnacionales consiste en dos rasgos fundamentales: en el aprovechamiento de las asimetrías entre el país de origen y los países receptores de la radicación de capital y en la expansión de sus actividades al sector financiero.

Para ello, —decía Galbraith en 1967— las empresas deben imponerse primero en la competencia al nivel nacional, pues del éxito en ese espacio depende su expansionismo.

Actualmente, el esquema de funcionamiento ha cambiado en algunos aspectos. Como lo señala Samir Amin, “antiguamente había transnacionales norteamericanas y un estado norteamericano; transnacionales británicas y un estado británico; transnacionales francesas y un estado francés; transnacionales belgas –las más pequeñas– y un estado belga. Sin embargo, hoy existen simplemente transnacionales, mientras que no existe un estado que las integre”.

La asimilación entre lo político y lo económico, que caracterizó a las potencias dominantes del mercado mundial desde el surgimiento del imperialismo, vive su período de extinción histórica. Hoy ya no se puede hablar del imperialismo como proceso integrado, sino de los imperialismos; es decir, centros capitalistas transnacionales dominantes en estado de conflicto, dentro del cual los estados nacionales —aún de los países centrales— cumplen un rol subalterno.

Diseminación e instrumentos políticos

Sin embargo, no ha desaparecido la necesidad de una gestión económica común del mercado mundial por parte de las transnacionales. La diferencia con el pasado reciente es que no hay un instrumento político centralizador para llevarla a cabo. El G7 y otros intentos por el estilo no han resultado particularmente exitosos.

También en este punto, acudimos a la insuperable definición de Samir Amín: “El capitalismo está hecho de contradicciones y toda empresa capitalista se encuentra al mismo tiempo asociada pero también en conflicto con el vecino, pero esto no les impide tener intereses comunes. Están en conflicto mercantil, yo diría, en competencia permanente, pero también tienen intereses comunes y son estos intereses comunes la nueva base del imperialismo colectivo”.

De Bolívar a la UIA

Las transnacionales dominantes en nuestro subcontinente están intentando convertir al MERCOSUR en un instrumento de las características señaladas; en un integrador político regional de su gestión económica común.

En esa sintonía parece expresarse el comunicado que la Unión Industrial Argentina (UIA) —controlada por Techint— distribuyó hace unos días, en torno a la posible nacionalización de la empresa Sidor por parte del gobierno bolivariano de Venezuela.

Dicho texto “reconoce los esfuerzos que está realizando el gobierno argentino tendiente a defender el proyecto Terniun Sidor, proyecto que materializa en forma exitosa la política de integración entre la Argentina, Brasil y Venezuela”.

Pero más que integración, diríamos que “el proyecto” Terniun Sidor constituye un clásico sistema de transferencia de riquezas: se vende barato el acero a sus propias empresas en el exterior para luego importar, mucho más caro, los caños sin costura (que son fundamentales para la industria petrolera venezolana). Se trata de un “valor agregado” que se genera en el propio proceso productivo y gracias a que la empresa transnacional desarrolla las distintas etapas en distintos países.

Este es el sistema de negocios que alberga la tendencia neodesarrollista, surgida en América Latina como resultado de la crisis neoliberal. Proceso que lideran los mismos monopolios que se cobijaron en la ortodoxia monetarista o la desnacionalización del aparato productivo y que ahora, según Claudio Katz, “manteniendo aceitados vínculos con el capital financiero, promueven cursos más industrialistas para favorecer el desarrollo de las nuevas transnacionales ‘Multilatinas’ (como Slim, Odebrecht, Techint)”.
“Estas compañías —continúa Katz— lucraron con las privatizaciones, pero ahora priorizan los negocios industriales y jerarquizan el mercado regional”.

La hora de las decisiones

Tras el anuncio de la nacionalización de Sidor, Techint amenaza con encabezar un boicot a la industria petrolera estatal de Venezuela, dejando de venderle ese insumo estratégico, al tiempo que advierte a la Argentina sobre las consecuencias que tendría su retiro en el marcado laboral. Lo cual motivó una comprensible preocupación en la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica, al punto que sus dirigentes enviaron una carta al presidente Hugo Chávez abogando por la transnacional.

También la presidenta Cristina parece haber tomado cartas en el asunto, con el objetivo de salvaguardar los bienes de “una empresa argentina”.

Pero como hemos visto en estas notas, Techint no es una empresa argentina. Tener esto en claro significa, nada menos, que darle al MERCOSUR la categoría de proyecto reunificador de la Patria Grande y no de simple ampliación de los mercados laboral y de consumo a las transnacionales integradas y diversificadas; que son centros dominantes del diseminado imperialismo actual.

Por ello, dependerá de los líderes de la región saber implementar las políticas capaces de cimentar la esperanza en nuestros pueblos o mantener el actual status quo que, tarde o temprano, se revelará como una nueva decepción.
por Cynthia V. Lana. 
Fuentes:

 http://www.memoriaymovilizacion.org

• Muchnik, Daniel. Negocios son Negocios. Los empresarios que financiaron el ascenso de Hitler al poder. Buenos Aires, Editorial Norma, 1999.

• Azpiazu, Daniel; Basualdo, Eduardo; Khavisse, Miguel. El nuevo poder económico en la Argentina de los años 80. Siglo XXI Editores Argentina, 2004.

• Di Fino, Miguel; Nuñez, Ariel O. y Sadonio, Soledad. Sobre ausencias y exilios. Un ensayo histórico sobre Campana entre 1976 y 1982. Campana, Buenos Aires: 1999.

• Lozano, Claudio. La privatización de Somisa. ¿Consolidación del oligopolio privado en la producción siderúrgica?, IDEP/ATE, 1995.

• Diarios Clarín, Página 12 y La Nación.
• Revistas Forbes y Fortune 

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