El presidente José Mujica

Reflexiones de José Mujica -Presidente de Uruguay

Lucas Silva Natalia Uva 

El presidente José Mujica, ayer, durante la entrevista que concedió a la diaria.Foto: 
Foto: Pedro Rincón
-¿Cómo se lleva usted con Twitter?

-Ni bola le doy. Ni uso ni leo. Ni correo electrónico tampoco, ni bola le doy, a las encuestas ni a nada. Soy autónomo, un anarco total. Porque soy viejo, soy de otra época. No voy a negar que ese mundo existe. ¿Por qué le voy a dar pelota al Sordo [Luis Eduardo] González si toda la vida me dio en la cabeza?
Entre vecinos

-¿La clase media uruguaya es la misma que en Argentina cacerolea contra Cristina Fernández?

-No, yo creo que Argentina es mucho más estratificada. Nosotros somos un país bastante integrado y muy republicano. No soy yo que soy un presidente distinto. La historia de Uruguay está llena de presidentes que no encajan con lo que hay ahí afuera. El viejo Luis Batlle salía con un perro de ahí, de Camino de las Tropas, iba hasta el estadio de Cerro caminando con el perro. No tenía nada de presidente de mármol ni nada por el estilo. Eso vino con Pacheco, qué sé yo.

-En Argentina, Arturo Jauretche hablaba peyorativamente de las clases medias, a las que definía como los “medio pelo”. ¿Hay alguna expresión de eso en Uruguay?
-Uruguay tuvo un patriciado, gente muy comprometida con la acción política, pero abierto, se renovaba. Hay apellidos en nuestra vida política que se repiten. Pero al lado de ellos vino gente de todos los estamentos. En Argentina es mucho más cerrado hasta la irrupción del peronismo, que es una especie de catarsis. En la política argentina hay un intento homólogo a lo que fue don Pepe Batlle acá, que es el fundador del radicalismo, Irigoyen, una figura emblemática. No pudo concretar lo que Batlle concretó acá. La Argentina golpista y más reaccionaria le puso el freno. Después su partido se transformó en un partido conservador cuando vino la avalancha nacionalista y peronista. La guerra hizo que una parte considerable de la izquierda argentina se ubicara mal, y ello explica el estancamiento que tuvo, que el pueblo argentino le cobró durante muchísimo tiempo. Ser zurdo en Argentina era igual a ser traidor, una cosa espantosa. Entonces la izquierda no pudo operar dentro de esa gigantesca columna popular. Eso le hizo mal al peronismo, porque floreció cualquier cosa; ser peronista da para cualquiera. Y es un peso que tiene Argentina.
-La izquierda uruguaya parece no entender el peronismo. ¿Esa incomprensión la ha notado en los conflictos de los últimos años con Argentina?

-Uruguay es un país medio esquizofrénico: les chupa la sangre a los argentinos y después los escupe. Una vez vino la selección argentina a Uruguay para clasificarnos. Y no fue un arreglo por plata, fue un tácito arreglo entre los jugadores, fue un gesto de simpatía, de tal manera que Uruguay se pudiera clasificar. Después juega la selección argentina y nosotros somos hinchas de Alemania. Que la Argentina tiene sus problemas, sí, pero nosotros confundimos Barrio Norte y una parte de Buenos Aires, que nos da en el forro, con Argentina. Argentina es un continente. Yo he sentido esa reacción de forma permanente. De un Herrerismo que de herrerismo tiene el nombre, porque dejó por el camino lo mejor de Herrera y se quedó con lo peor, con el Herrera conservador, y al antiimperialista lo enterró. Y de un Partido Colorado que está permanentemente en la chiquita. Desde luego que las políticas que está llevando Argentina adelante son enormemente proteccionistas y nos crean problemas por acá y por allá. Ahora, ¿qué hacemos? ¿Rompemos relaciones, declaramos la guerra? Dicen que hay que ponerse más firmes. ¿Qué es “ponerse más firmes”? Lo que buscamos son soluciones para los problemas que tiene nuestra gente, y tenemos una diferencia de táctica enorme. Es como si la política internacional fuera una cuestión de guapos. Creo que uno tiene que luchar por el interés concreto de la gente concreta.


-Teniendo en cuenta la relación que usted tiene con Cristina Fernández, ¿cómo aborda con ella las dificultades en la relación bilateral?

-Cuando tengo que discutir soy muy duro. La reunión acá en el Parque Hotel [se refiere a la cumbre de presidentes del Mercosur] fue dramática. El último regalito que le hice a Cristina fue el libro de Pablo Blanco Acevedo [El gobierno colonial en Uruguay y los orígenes de la nacionalidad], que habla de la lucha de puertos, como para decirle: ‘mirá que esto que pasa es la historia de Montevideo’. Pero tengo que mantener la puerta abierta a una actitud constructiva y de diálogo, porque consigo más.

-¿Se está manejando crear una empresa binacional para el dragado del canal Martín García?

-Es una propuesta de Uruguay para salir de los líos. Tener una empresa que sea de los dos Estados, y a ésa le encargamos que drague. Toda la vida vamos a tener que dragar, porque el río rellena, y cada dragado sale un ojo de la cara. Me puse a averiguar qué pasaba con las dragas en Uruguay; con todos los defectos que tiene la administración pública y con todo el sebo que hacen, nos salen mucho más baratas las dragas del puerto que tener que contratar una empresa.

-¿No será complicado ponerse de acuerdo, teniendo en cuenta las dificultades que ha habido?

-Pero si hacemos una empresa pública en el derecho privado y colocamos algunos buenos técnicos… Podemos tener el mecanismo de que ellos puedan contratar a otras empresas. Y salimos del lío. Cada vez que hay una licitación grande, en la que se juega mucha guita, se arma lío, porque las empresas luchan y se muerden, luchan en el campo jurídico para impugnar, y estamos expuestos a eso.

-¿Qué expectativa tiene de las elecciones en Venezuela?

-Mi expectativa es que Chávez viva, que esté fuerte y que vaya para adelante, y creo que va a ganar.

-¿Qué puede pasar en una Venezuela sin Chávez?

-Es muy complicado. Es una de las causas por las cuales yo me incliné por que entrara Venezuela al Mercosur ahora. Es una manera de que Brasil esté comprometido en la lucha diplomática si Venezuela se llegara a inestabilizar un día. ¿Me van a decir que es exagerado? Después de ver que a todos los países petroleros se la dieron, no es exagerado.

-¿Tabaré Vázquez es un factor decisivo para el triunfo del FA en 2014?

-Es casi un candidato natural, no creo que haya gente que se lo dispute. El problema viene después, porque se agota.

-¿Se cometió un error al asociarse con Leadgate?

-Yo ya dije en un momento lo que tenía que decir; ahora tengo que luchar para que los aviones vuelen, ése es mi deber. Yo había sido ministro de Ganadería y había lidiado con ese tipo allá [en referencia a Matías Campiani] y sentía mis aprehensiones en aquel momento. Pero ahora lo que tengo que hacer es pelear para que Uruguay tenga alas.

-¿El Estado no debería embarcarse en la aviación?

-Y si se embarca tiene que conseguir gente… Casi todas las empresas aéreas son clavos.

Lucas Silva Natalia Uva
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