LA TRASCENDENCIA HUMANA -1


Los ámbitos público y privado de una sociedad cosificada ponen en conflicto intereses opuestos que ahogan la pregunta que debería regir en lo privado, a saber: ¿es el mayor bien posible para mí también el mayor bien posible para los demás? En esa confrontación crítica entre lo público y lo privado, la propuesta utilitarista-pragmatista desnuda su flaqueza: “la falta de justicia” característica de nuestro tiempo. Para la clase de hombres que sin escrúpulo alguno buscan el poder y la riqueza, utilizando la cualquier medio para someter a los pueblos en nombre de Dios, las ideologías o los ideales; de tal manera que sus seguidores aceptan doblegarse y tener sentimientos  

encontrados sobre su liderazgo sin darse cuenta que esta traicionado a su patria, su religión, la sociedad, su familia y asimismo, al convertirse en colaboracionista incondicional del poder mundial de la banca, la bolsa y los monopolios en su lucha por someter o exterminar a todas las naciones, a fin de establecer el gobierno mundial judío. Y que la falta de escrúpulos en su manera de ser, es una consecuencia de la sagacidad y perfidia judía que ha corrompido la religión, la Iglesia, el Estado, la sociedad, la democracia, el comunismo, el sindicalismo, la Banca, la Bolsa, la O.N.U., etc. Coadyuvado a entronizar el materialismo científico sobre el humanismo y la razón, dando lugar a una intelectualidad servil que somete los mecanismo secretos de la mente, del genoma humano, del ADN de las especies, así como las fuerzas de la materia y el cosmos, al servicio de los poderosos. Originando una serie de inquietantes interrogantes que hicieron a Nitzsche exclamar: ¡Pero! ¿cómo pudimos vaciar el mar? ¿quién nos dio la esponja para hacerlo? ¿Cómo pudimos borrar todo el horizonte? ¿qué hicimos al desatar esta tierra de su sol? ¿adonde vamos alejándonos de todos los soles? (La gaya ciencia). 



Si el materialismo exacerbado por la excesiva acumulación de la riqueza y poder de los imperios y los potentados de la banca y la bolsa, tuviera un efecto benéfico inmediato en términos de progreso y bien estar genérico. No habría problemática humana imposible de resolver, ya que el progreso de la ciencia y la técnica harían retroceder lo incierto y lo aleatorio, y el tema de la esperanza y la in-completitud de la ciencia y del ser humano desaparecería. Pero no es así, porque en el egoísmo supremaciíta incrementa la probabilidades de hacer uso del poder el dinero, la ciencia y la tecnología para someter o exterminar a los pueblos y naciones enemigas (vgr..el holocausto nuclear de Hiroshima, Nagasaki y el uso intensivo de misiles sucios y misiles inteligentes para bombardear a Irak). Así disminuyen las posibilidades del genero humano de trascender y alcanzar la sociedad perfecta entronizado los postulados neoliberales de la globalización sobre el derecho natural, los derechos humanos y la justicia distributiva para esconder perversas intenciones imperial supremaciítas__transformando los imperios y potentados en depredadores y el resto de la humanidad en indefensos rebaños__ Y por consiguiente la esperanza de un mundo mejor (F. Morin: El pensamiento socialista en ruinas, Le Monde) se funda en las posibilidades humanas aún no exploradas, más que en la tecnología, la religión organizada, la acumulación del dinero y el poder de imperios y potentados; lo cual resalta la importancia genérica de reducir el paradigma de una religión y una sociedad carentes de espiritualidad, educando a los jóvenes en los valores humanos de la filosofía clásica y moderna, la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, y desarrollando el espíritu crítico a fin de que despierten del hechizo enajenante de la mitología judeocristiana, para que se den cuenta que se comportan como un rebaño de reses listas para ser sacrificadas. Porque la inadvertencia nos lleva a perder los bienes más preciados sin darnos cuenta (la dignidad, la familia, la libertad, la patria, el patrimonio, la salud, la vida, el alma, el sentido común, etc), y tiempo después de perderlos, despertamos en la más amarga realidad; es decir, lo que está en riesgo no solo es la civilización la cultura, la democracia, la patria y la paz mundial, sino la preservación de la humanidad. Este peligro eminente __no solo nos lleva a luchar por el cambio de ideas entre generaciones, promoviendo verdaderos valores (Declaración de una ética mundial formulada por el Parlamento de las Religiones del Mundo, Chicago, 4,IX, 94), (J.J. Tamayo: Aportación de las religiones a una ética universal) que reviertan la tendencia de la sociedad a polarizarse en oprimidos y opresores__ sino alentar a los oprimidos a luchar contra la ignorancia y la opresión, a efecto de disolver la deshumanización y enajenación reinante y avocarnos a alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta. 

    
     Nietzsche señaló el hastío en el que nos aturdimos por la embriaguez y la sensación. Y las estridencias del seudo-espíritu, cuya esterilidad es irremisible. Señaló la futilidad de una vida que corre sin aliento tras el placer, el lucro y el afán de poder desmedidos, y sus repercusiones sociales causantes de la explotación de las masas, el materialismo, la sobre explotación y agotamiento de los recursos naturales, y la contaminación del ambiente. Pero todo ello, sólo constituye para Nietzsche un primer plano superficial. Y esbozó una imagen pavorosa del mundo moderno. Y a ella se refirió constantemente ¡la civilización declina! ¡ya no hay religión, ni cultura, sólo queda la información manipulada y el mercantilismo¡ Hasta la pérdida del sentido de la vida, se compensa por medio de una parodia universal, que nos conflictua ante el dilema ¡SER! o ¡NO SER! (Shakespeare: Hamblet). De allí, que el suelo huya bajo nuestros pies, que corramos hacia la catástrofe; que todo sea equívoco, mediocre y superficial; de ahí esa parodia y esa prisa inquieta, esa necesidad de aturdirse y de olvidar. ¡Tanta hipocresía, perversidad y engaño!, explica la acentuada la paranoia característica del pueblo judío, y la neurótica angustia existencial del pueblo cristiano, que es el gusano que nos carcome por dentro, que nos provoca nauseas, nos asquea (Sastre: La nausea). Hoy, cuando todo tambalea, cuando la tierra tiembla, sucede en realidad un fenómeno más profundo, consecuencia de un suceso que aún nadie observa, ¡parece ser que en nuestro tiempo todas las cuestiones graves han perdido su peso!

La trascendencia humana-RODOLFO PLATA LÓPEZ
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