Si desaparecen los hechos y las noticias :




Ya no es mas la responsabilidad de la palabra. Ganan el chisme vulgar y la falsa historia de fondo, que no comprueban nada. El resultado es, una historia expuesta, a los que contaminan el periodismo de profesión y genera en el lector,la pérdida de los puntos de referencia.




Escribir significa asumirse la responsabilidad. La escritura es responsabilidad.

Ahora bien, esta la experimentan incluso aquellos que no escriben para ganarse la vida. Antes de escribir un post en Facebook, por ejemplo, si se trata de un comentario o un evento político, o más simplemente el último partido de fútbol, ​refleja sólo lo suficiente para entender si nuestro comentario ,es realmente necesario?.Necesario para los que lo lean y para nosotros mismos. Por nuestra historia en internet, por lo que en esos lugares virtuales siempre más tangibles, resta algo de nosotros.

Por eso, día tras día, después de cada post, se termina construyendo una identidad paralela.

Esta suposición es valida como premisa, porque a veces el escritor de profesión parece olvidar lo fundamental que es entender por qué está escribiendo. Y a quien esta dirigido lo que escribe.
Escribir significa sobre todo medirse,condividir, Intercambiar conocimientos. Instrumento de mediación entre e escritor y el área circundante.Si escribo sobre Primo Levi o de Anna Politkovskaya, si hablo de Salamov lo hago porque estos temas son parte de mi. Ellos han contribuido y están contribuyendo a alimentar mi vida y que me ayude a entender lo que es vivo, lo que veo, lo que me gusta y lo que no me gusta.

Esto no creo que soy diferente de la mayoría de la gente. Lo que me distingue, sin lugar a dudas, es el privilegio de ser capaz de escribir también fuera del espacio virtual infinito. Y es precisamente el espacio que ocupan y la difusión que tienen que hacen peligrosas, o hasta riesgosas, algunas palabras, incluso si son sólo reseñas de libros.

Riesgosas en la medida en que será leídas, comentadas, y citadas. Amadas, odiadas, compartidas, criticadas. Mis palabras, palabras de cualquiera que escriba hoy, tienen que enfrentarse a un momento en que la escritura – periodística y literaria – disfrutaba de una credibilidad envidiable para nosotros. Los “canales de suministro” eran pequeños, y el pequeño tamaño hacian que sean mas prestigiosas y creibles. En el espacio muy limitado de periódicos y revistas, encontraban lugar lo que se percibia como necesario y casi inmutable. 

Hoy, sin embargo, la información se actualiza continuamente y todo pierde su carácter de esencialidad, todo puede ser reemplazado, contradecido,y desmentido poco tiempo después.
La verificación de las fuentes puede ser omitida, ya que en caso de un error, la noticia se modifica inmediatamente, cancelada o revertida. Se da la circunstancia de que entre la noticia y los rumores, o los chismes, o el me dijeron, termina progresivamente ,gradualmente hasta que no existan ninguna diferencias entre ellas. Ganó la retroescena grotescaque a menudo no son más que la escoria de la manipulacion mediatica del web – que no verifican nada y solo generan más que confusión. El resultado de la realidad expuesta a estos manipuladores de profesión, crea en el lector de la pérdida total de puntos de referimiento. Y en aquel que escribe? que sucede? Si aquello que escribimos, sabemos que va ha perderse en el vasto mar de los escritos concebidos para desorientar y que no tienen continuidad? Ciertamente convencernos de que nuestras palabras no son necesarias y que en general nos nos podemos desentender de toda responsabilidad.

Se inicia, así, a no escribir más para un público diverso de lectores y se espera que sea lo más amplio posible,sino para hablar a una sola persona.

La persona que nos criticó la semana pasada, el juez que condenó a nosotros el otro día. Pero estas son pesimas excusas, pobres argumentos para poner la pluma al papel, o – más probablemente – al teclado.

Es importante que los escritos no respondan a la necesidad de venganza, de la venganza personal, que no sean una bateria de criticas, mordeduras, muecas y burlas. Porque provoca que los lectores sean incapaces de discutir ,razonar o de argumentar, y prefieran vomitar, tomar de pelo, bromear, confundir ironia con insulto y patriotismo con discriminacion y xenofobia, miran solo las uñas sucias y dejar de lado el cuerpo, escuchar solo el acento y hacer caso omiso de la voz, y asi haciendo que el lector se sienta parte de una sociedad donde todo el mundo es básicamente de un narcisismo repugnante.

¿Quién ha reducido a esto su escritura, sutilmente se complace en salpicar sutilmente estiércol todo el mundo, pero ignora que este estiércol, inevitablemente, con el tiempo será parte de el.

La responsabilidad de la palabra, mas que nunca como en esta fase, parece de haber desaparecido, porque todo puede ser modificado, incluso graficamente, y un segundo despues se convierte en dominio publico.La sensacion es que ademas de la responsabilidad—como las palabras– sean eternamente modificables y segun a quien gobierna, quien decide, quien comanda o de que parte se encuentran los medios corporativos.

Roberto Saviano…http://espresso.repubblica.it/opinioni/l-antitaliano/2013/11/14/news/se-scompaiono-i-fatti-e-le-notizie-1.141111

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