LOS AÑOS PASAN……… la estrategia la misma

ARTURO ILLIA –(1900-1983)EL GOLPE DE 1966 PETROLEO Y MEDICAMENTOS

El documento que presentamos es un texto de divulgación para conocimiento de los trabajadores y sobre todo de los jóvenes, que desgraciadamente no encuentran en los libros de texto esta información, de lo que ocurrió en aquél entonces

No se pretende la comparación de los Jefes de Estados los cuales tienen una diferencia abismal entre los objetivos y el método para alcanzarlos. SIno se pretende analizar  la similitud entre los que apostaron al golpe institucional para derrocarlos….

…Cualquier similitud con los últimos tiempos que se viven en Argentina Es pura coincidencia

 


 El  28 de junio de 1966, tuvo lugar en la República Argentina un golpe de Estado, cuyo único fin, fue derrocar al gobierno democrático del Presidente Arturo Illía. La asonada, contó también con el apoyo inescrupuloso de la derecha golpista, sectores oscurantistas del clero, y los grupos económicos vinculados a los intereses extranjeros, entre ellos, los laboratorios farmacéuticos y las empresas petroleras norteamericanas.
 
              Cabe recordar que ambos monopolios,  habían perdido sus privilegios de explotación y la consecuente comercialización indiscriminada de sus productos  en la Argentina.  Pero esto solo fue posible a partir de la implementación de políticas soberanas, desde el verdadero ejercicio del mandato que le delegó el pueblo al presidente constitucional Arturo Illía, quien como afirmara en la campaña electoral, al llegar al gobierno, puso un freno al  proceso de expoliación de la economía nacional.

                  El año anterior “AL GOLPE” Arturo ILLIA había convocado a elecciones legislativas eliminando las restricciones que pesaban sobre el peronismo, quien presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones con 3.278.434 votos contra 2.734.970 de la Unión Cívica Radical del Pueblo. El triunfo del peronismo agitó la situación interna de las Fuerzas Armadas. El descontento militar se combinó con una fuerte campaña de desprestigio, impulsada por sectores conservadores que criticaban duramente ciertas políticas del gobierno radical, como la Ley de Medicamentos (Ley Oñativia), la política petrolera y cierta autonomía respecto a la posición de los Estados Unidos en política internacional


Mariano Grondona “EL GOLPISTA”
Esta nota es del 30 DE JUNIO DE 1966
Autor: Mariano Grondona, en Revista Primera Plana, 30 de junio de 1966
Por la Nación
                      En las jornadas de septiembre de 1962 surgió algo más que un programa, una situación militar o una intención política: surgió un caudillo. Fenómeno es éste de tanta importancia, que no se repite en la misma generación. A partir de entonces, el problema del país fue uno solo: cómo homologar el mando profundo, la autoridad secreta y sutil del nuevo protagonista. Se intentó primero la vía electoral. Pero cuando quedó bloqueada, el proceso político siguió una vida ficticia y sin sentido: exactamente como la legalidad que se edificó sobre su derrumbe. Al jurar la presidencia en octubre de 1963, Arturo Illia no comprendió el hondo fenómeno que acompañaba a su encumbramiento: que las Fuerzas Armadas, dándole el Gobierno, retenían el poder. El poder seguía allí, en torno de un hombre solitario y silencioso. Ese era un hecho que estaba más allá de las formas institucionales y de las ideas de los doctrinarios: un hecho mudo e irracional, inexplicable y milagroso. Siempre ha ocurrido así: con el poder de Urquiza o de Roca, de Justo o de Perón. Alguien, por alguna razón que escapa a los observadores, queda a cargo del destino nacional. Y hasta que el sistema político no se reconcilia con esa primacía, no encuentra sosiego. La Nación y el caudillo se buscan entre mil crisis, hasta que, para bien o para mal, celebran su misterioso matrimonio. En el camino quedan los que no comprendieron: los Derqui y los Juárez Celman, los Castillo y los Illia.

             No queremos comparar aquí a Juan Carlos Onganía con nuestros caudillos de ayer: sea cual fuere el juicio que ellos nos merezcan, su destino está cristalizado, es inmutable. Onganía, en cambio, es pura esperanza, arco inconcluso y abierto a la gloria o a la derrota. Queremos, en cambio, comparar su situación con la de sus antecesores. Y esa situación es idéntica y definida: el advenimiento del caudillo es la apertura de una nueva etapa, la apuesta vital de una nación en dirección de su horizonte.

 


             El gran error radical fue, entonces, producto de su óptica partidaria. Illia no comprendió que su misión era, en definitiva, viabilizar el encuentro del caudillo con la Nación. Lo pudo hacer si hubiera puesto el ideal de la Nación por encima del ideal del partido. Pero el radicalismo identificó su propia suerte con la del país. Illia, dueño del Gobierno, se creyó poseedor, también, del poder. Y de este equívoco fundamental surgió todo lo demás. Comenzó la anécdota. La polaridad y las pequeñas ofensivas ante militares. El retiro del Comandante en Jefe. Y, con él, la pérdida de la “pax” militar de septiembre y, paradójicamente, la puesta en evidencia de la necesidad de autoridad. El absurdo de un gobierno sin poder quedó, por así decirlo, manifiesto y demostrado. Y, con la revolución, todo volvió a su quicio. Es que hoy muere un caudillo y nace su sucesor. 

Estas son las cosas profundas, que están más allá de las formas legales o retóricas. La Argentina se encuentra consigo misma a través del principio de autoridad. El Gobierno y el poder se reconcilian, y la Nación, recobra su destino.


                 Quiere decir, entonces, que los tres poderes de Alberdi -el civil, el militar y el bonaerense- están de nuevo reunidos en una sola mano. A partir de aquí, se puede errar o acertar. Pero lo que importa señalar en esta hora, en que la revolución es pura conjetura y posibilidad, es que hay una mano, una plena autoridad. Sin ella, con el poder global quebrado y sin dueño, no había ninguna posibilidad de progreso; porque la comunidad sin mando es la algarabía de millones de voluntades divergentes. Con ella, en cambio, hay otra vez Nación. Para ganar el futuro o para perderlo. Pero, al menos, para dar la batalla.

                  Las naciones se miden por su impaciencia. Francia, así, demostró su magnitud cuando no resistió la navegación a la deriva de la Cuarta República. España, cuando rechazó el desquicio de las postrimerías de su propia República. Inglaterra, cuando no soportó la idea de una Europa alemana. La Argentina, en estos años cruciales, tenía que poner a prueba su vocación de grandeza. El mantenimiento de la situación establecida tenía sus ventajas: la vida apacible, las garantías institucionales, un cierto bienestar. Era la agonía a muy largo plazo: la vida para nosotros, la muerte para nuestros hijos. La Argentina tenía una tremenda capacidad para optar por la mediocridad: alimentos, buen nivel de vida en comparación con otros pueblos, facilidad de los recursos naturales. Todo la llevaba, aparentemente, a la holganza y a la lenta declinación. Era la tentación de una Argentina victoriana, que, usufructuaría de la grandeza del fin de siglo, se preparaba para bien morir, huérfana del desafío, del reto histórico que a otras naciones lanzan la guerra o la geografía. La Argentina tenía, en su lentísima desaparición, un solo elemento de reacción: su propio orgullo.
La etapa que se cierra era segura y sin riesgos: la vida tranquila y declinante de una Nación en retiro. La etapa que comienza está abierta al peligro y a la esperanza: es la vida de una gran Nación cuya vacación termina.

 

“[…] El ejército tiene que tomar partido
entre lo que ocurre en el país. Porque es
parte esencial e imprescindible de nuestra
historia.”(Mariano Grondona, Primera Plana,
7/6/1966”)

 


 

“[…] actualmente se utilizan los términos
‘dictadura y […] dictador como sinónimos de
tiranía y de tiranos. Es un grave error de
perspectiva histórica.”(Mariano Grondona,
Primera Plana, 35/5/1966”)

“El ejército ha cometido en forma quizá casual
una operación de desdoblamiento: hoy las
reservas del país son dos, una es el ejército,
y otra es Onganía. Una es institucional, otra
personal, como en la época de Aramburu.”(Mariano
Grondona, Primera Plana, 4/1/1966”)







Clase media alta por florida………………………..aún no estaban de modas las cacerolas…… PEEEROOO……………….

 

 

   

LOS MEDIOS    GOLPISTAS

MARIANO GRONDONA Y SUS ACÓLITOS CONTINÚAN GOLPEANDO LOS CUARTELES
El golpe de estado contra Illia

 


“… – ¿Quién es usted?, Yo no lo conozco – pregunta Illia.

   El general Julio Alsogaray, hemano del economista Alvaro Alsogaray fue uno de los propulsores del golpe de estado.El golpe fue bien recibido en los sectores y financieros liberales

 

Soy el general Julio Alzogaray.

– Bueno espérese que estoy atendiendo a un ciudadano.

El Presidente firmaba un autógrafo.

– Respéteme – se indigna Alzogaray.
Illia rubrica la foto y se la entrega al secretario que la había solicitado. Observa al general y dice.

– Este muchacho es mucho más que usted. Es un ciudadano digno y noble.- hace una pausa, sus ojos se posan un instante en Emma, su hija; Illia conoce el temperamento de ella y sabe que su reacción podría desencadenar acontecimientos trágicos. Y en un segundo se pregunta si los futuros acontecimientos no serían aún más trágicos para la Republica. Le aspetá al general.

– ¿Que es lo que quiere?


– Vengo a cumplir órdenes del comandante en jefe.

– El comandante en jefe soy yo.- toma del escritorio un ejemplar de la Constitución Nacional. Y señalando con ella las alturas del techo del salón sentencia.
 
– Mi autoridad emana de esta Constitución que nosotros hemos cumplido y usted ha jurado cumplir. A lo sumo, usted es un insurrecto que engaña a sus soldados y se aprovecha de la juventud que no quiere ni siente esto; esa juventud de mi Patria que se verá privada por este acto de un ambiente de paz, tranquilidad y progreso.Ese anciano ridiculizado por algunos medios de comunicación faccistoires daba cátedra de civilidad ante el intento de desalojo por la fuerza de un grupo de militares, las empresas farmacéuticas y petroleras y los civiles cipayos de estas.


Alzogaray, no tenía argumentos para contraponerlos a los de Illia. Así que opto por dar el mensaje encomendado.


– En representación de las Fuerzas Armadas le pido que abandone el despacho.

Usted no representa a las Fuerzas Armadas, solo representa a un grupo de insurrectos. Usted y quienes lo acompañan actúan como “salteadores nocturnos, que como los bandidos aparecen de madrugada para tomar la Casa de Gobierno.”

– Señor Presi…- Alzogaray se reconoce anonadado por la personalidad del Presidente Arturo Humberto Illia, sabe que no puede llamar Presidente a quien viene a derrocar. Se rectifica.- Doctor Illia, lo invito otra vez a que haga abandono de la casa para evitar violencias.

– ¿De que violencia me habla? La violencia la acaban de desatar ustedes en la República; yo he predicado en todo el país la concordia entre los argentinos, he asegurado la libertad y ustedes no han querido hacerse eco de mi prédica. El país les recriminará siempre esta usurpación. Con este proceder quitan a la juventud y al futuro de la república la paz, la legalidad, y el bienestar.

– Le garantizamos su traslado a la Residencia de Olivos- agrega vacilante Alzogaray.

– Mi bienestar personal no me interesa. Me quedo trabajando en el lugar que me indica la ley y mi deber. – con un gesto señalando la puerta del despacho y elevando la voz.- ¡Cómo Comandante en Jefe del Ejército le ordeno que se retire!.

– Recibo órdenes del Comandante en Jefe del Ejercito.- Alsogaray intenta una dignidad que no es tal puesto que de a poco se aproxima a la puerta.

– ¡Ustedes obedecen órdenes para traer horas aciagas a la República! ¡Ustedes son insurrectos! ¡Retírese!

– ¡Traidor hijo de puta, tu estirpe quedará maldita!
La voz de Emma Illia retumba en el despacho. Alzogaray sale del despacho humillado.

No se pudo detener el golpe, hasta los propios dirigentes de la UCR miraron a otro lado. El Presidente salia caminando de la Casa de Gobierno y se tomaba un taxi para ir a su casa.


POLITICAS DEL GOBIERNO DE ILLIA

             Ya el 12 de febrero de 1964, bajo la presidencia de Arturo Umberto Illia, se promulga la Ley nacional 16 454 “Ley nacional de abastecimiento”, reglamentada por el decreto 987/64.Dicha ley declara como objeto “promover el normal abastecimiento y distribución en condiciones de calidad y precio razonable, de todos los bienes y servicios económicos que afectan las condiciones de vida de la población, para la defensa del consumo y crecimiento efectivo de la producción”.
             En 1966 el Gobierno e Arturo Illia intento promulgar una ley parecida a esta:
Unanimidad en el Congreso para cortar por lo sano .La norma cambia el concepto de los remedios como negocio. Y fomenta los laboratorios públicos de medicamentos.

Por Pedro Lipcovich

              El Senado de la Nación aprobó por unanimidad la Ley de Producción Pública de Medicamentos. La normativa –que también había tenido aprobación unánime en Diputados– declara “de interés nacional la producción pública de medicamentos, vacunas y productos médicos”, que deben ser entendidos como “bienes sociales”. La ley impulsa la articulación de los laboratorios públicos con las universidades y pide “otorgar preferencias” a los laboratorios públicos en las compras del Estado nacional, de las provincias y de la Ciudad Autónoma. Representantes de la Red Nacional de Laboratorios Públicos –organizada a partir de la crisis de 2001– se alborozaron ante la sanción, que juzgan “un hecho histórico”. Luego de la promulgación por el Poder Ejecutivo –que se descuenta y tiene un plazo de diez días–, vendrá su reglamentación, a cargo del Ministerio de Salud. Integrantes de la Red apuestan a que la reglamentación propicie, entre otras, dos líneas de desarrollo: una es que el Plan Remediar –proveedor de medicamentos esenciales a todos los centros de atención primaria del país– se reformule para basarse en productos de laboratorios públicos; otra es que, mediante la articulación con las universidades públicas, se genere investigación aun para las drogas más novedosas (y costosas).
El nuevo texto legal procura “promover la accesibilidad de medicamentos, vacunas y productos médicos y propiciar el desarrollo científico y tecnológico a través de laboratorios de producción pública”; esto incluye a “los del Estado nacional, provincial, municipal y de la Ciudad Autómoma de Buenos Aires, de las Fuerzas Armadas y de las instituciones universitarias de gestión estatal”.
La ley pide “establecer como marco de referencia la propuesta de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud”, definiendo “prioridades” en función de “los perfiles epidemiológicos de las regiones de nuestro país”; y “promover la provisión de medicamentos, vacunas y productos médicos que demande el primer nivel de atención”. Requiere “promover la investigación y producción de medicamentos huérfanos” (que las compañías farmacéuticas no abordan por ser poco rentables) y “promover la articulación con instituciones académicas y científicas y organizaciones de trabajadores y usuarios”.


“¡Se aprobó justo a las seis y cuarto de la tarde!”: la hora exacta está ya para siempre en la memoria de Martín Isturiz, coordinador del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología, que desde hace años lucha por la producción pública de medicamentos. Claudio Capuano –coordinador de la Cátedra de Salud y Derechos Humanos de la UBA y uno de los referentes de la Red Nacional de Laboratorios Públicos– afirmó que “esta ley es un hecho histórico: esperamos que, a partir de la reglamentación, se genere una política de Estado. La investigación, desarrollo y producción de medicamentos debe pertenecer a todos, no sólo a empresas”.

Isturiz advirtió que “la reglamentación es muy importante. Una reglamentación inadecuada puede esterilizar una buena ley, en tanto limite sus objetivos. En ésta, la idea central apunta a los medicamentos básicos en la atención primaria. Sobre este eje se articula la investigación, mediante convenios con universidades y con organismos de ciencia y técnica”.

“Prácticamente todo el Plan Remediar puede cubrirse con medicamentos de producción pública”, sostuvo Isturiz. El Remediar provee fármacos a todas las salas de atención primaria del país, por un valor de unos 200 millones de dólares al año; se financia con ayuda del BID, y los productos se adquieren por licitación pública internacional. “Pero el Gobierno puede llegar a adquirir directamente los productos a los laboratorios públicos –afirmó Isturiz–. Incluso se podría abastecer a hospitales públicos. Todo esto ya se hace en la provincia de Santa Fe, donde la producción pública de medicamentos es política de Estado a través de gobiernos de distinto signo político.”

Desde Santa Fe, Guillermo Cleti –miembro del directorio del Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF)– destacó que “la ley permite que la producción pública de medicamentos quede firme, más allá de los funcionarios de turno, y señaló que “la ley plantea la interacción de la producción pública con las universidades. En nuestro caso, tenemos convenios con las universidades de Rosario y del Litoral, para el desarrollo de nuevas fórmulas, con buenos resultados. Si alguien investigó en salud a lo largo de la historia argentina, fueron las universidades”.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación, Jaime Lazovski –subsecretario de Relaciones Sanitarias e Investigación– sostuvo que la nueva normativa “es una ley general que estimula el apoyo del Ministerio a la producción pública de medicamentos, con la misma modalidad del programa que ya viene funcionando”. En cuanto a la posibilidad de que el Remediar pueda cubrirse con fármacos de producción pública, Lazovski destacó que “el Plan viene financiado por organismos internacionales, lo cual incluye el requisito de que se efectúen licitaciones internacionales donde todos los oferentes, públicos o privados, se presenten en igualdad de condiciones. Las licitaciones se efectúan una vez por año y para todo el país, por lo cual se adquieren volúmenes muy grandes de medicamentos”. En todo caso, “cuando un renglón queda desierto, entonces sí, el Ministerio siempre da prioridad a los laboratorios públicos”.

Lazovski precisó que, de los laboratorios públicos de la Red, “sólo cinco o seis ya tienen la habilitación de la Anmat”, que les permite entregar medicamentos por fuera de su propia provincia. Esta habilitación es necesaria para que, como se propone la Red de Laboratorios, algunos de éstos puedan especializarse en determinados productos, para optimizar costos y rendimientos. “Asesoramos permanentemente a los laboratorios y los acompañamos para cumplir los estándares”, contó el funcionario.

Precisamente ayer, Lazovski y Cleti participaron en una reunión de capacitación de los laboratorios de Santa Fe –LYF y LEM–, Córdoba –Hemoderivados, de la Universidad– y San Luis –Laboratorios Puntanos–. Cleti comentó que “bosquejamos un borrador para armar, los cuatro laboratorios, una red regional: esto va a respaldar la nueva ley, la va a hacer caminar, va a impedir que, como tantas otras, quede en un cajón. Los productores públicos tenemos que hacernos responsables de que esta ley no pase al olvido”.

 

llia, Alfonsín, CFK



Con reverberaciones marxianas, el debate propuesto por 17 intelectuales identifica con la aventura militar de 1982 la posición del actual gobierno. Por el contrario, CFK sigue la línea firme pero pacífica de los ex presidentes Illia y Alfonsín. Llamarlos gurkhas o traidores no rebate sus endebles argumentos, como el reclamo de una autocrítica que no ejercen. El Proyecto X no contiene Inteligencia sobre las protestas sociales, cuya criminalización es un estigma político, no legal.

 

El hecho maldito

               “Lo que hace inviable la democracia es la proscripción del peronismo en el ’55, pero Illia había avanzado mucho para abrir ese callejón sin salida. Con un poco más de tiempo, podría haber llegado a un acuerdo sobre las reglas del juego, como fue después La Hora del Pueblo, en 1971”, destacó Romero, que –haciendo uso de la historia contrafáctica– matiza el rol que cumplió el sindicalista Augusto Timoteo Vandor con su proyecto de formar un “peronismo sin Perón”. “Los sindicatos jugaron un papel importante en el golpe, pero el vandorismo básicamente era oportunista, no estratégico. Si las cosas hubieran ido por el lado de las instituciones, se hubieran acomodado”, hipotetizó.

“Al participar de algún modo del golpe, el vandorismo produjo una crisis en el movimiento obrero”, destacó el historiador José Vazeilles, quien afirmó que rápidamente se generaron resistencias dentro del propio sindicalismo: la CGT de los Argentinos, de Raimundo Ongaro, y el clasismo sindical de Sitram-Sitrac y de Luz y Fuerza, con Agustín Tosco en Córdoba. Vazeilles rechaza la lectura de que Illia haya tenido un “pecado de origen” con la proscripción del peronismo, que se volcó al voto en blanco y lo llevó a ganar las elecciones con un 27 por ciento en julio de 1963. “A Illia lo habían votado unos millones y a Onganía lo votaron cuatro personas. El iba camino a resolver la proscripción, que era la bestia negra de los militares”, aseguró.

 

No tan dictablanda


           “La intención era gobernar con la exclusión de todos los partidos, porque el bloque oligárquico sólo momentáneamente ha tenido un partido propio, como fue el intento de la UCeDé de Alvaro Alsogaray, que era hermano del oficial que lo desalojó a Illia”, remarcó Vazeilles, quien recordó que “los golpes nunca han sido puramente militares, sino que fueron impulsados por los sectores concentrados, con la participación de la Sociedad Rural, que siempre fue una institución golpista. Ellos lo aplaudían a Onganía, a pesar de que sus políticas económicas no favorecían al campo”.

El historiador también consideró que la caída de Illia sentó un precedente para el golpe del ’76. “Una cosa que inaugura el golpe del ’66 es no declararse gobierno provisional, sino que tiene intenciones fundacionales de un nuevo orden constitucional. Esa es una novedad en esa historia de los golpes, que retoma el de 1976, que fue el más terrorista de todos desde 1955”, resaltó.

             En ese sentido, la historiadora Hilda Sábato coincidió con que “este golpe en particular inaugura de una forma muy fuerte la idea de la transformación del sistema político. Se pretendía cambiar las bases con las que el sistema republicano argentino existe desde sus orígenes”. “También inaugura una práctica de represión sobre distintas expresiones del poder civil: intervienen la universidad, los partidos políticos, la vida sindical, cosa que el golpe del ’76 volvió a hacer con creces.
La idea era cambiar las bases del sistema institucional y convertirlo en un sistema corporativo”, reflexionó Sábato.
La historiadora planteó que confluyeron en ese momento las visiones de sectores progresistas y de derecha sobre el gobierno radical. “Curiosamente, también los sectores de izquierda estábamos contra Illia por otros motivos, por lo que jugó como un movimiento de pinza”, consideró. “Los militares le cuestionaban su debilidad ante el comunismo internacional porque, por ejemplo, con la intervención de Estados Unidos en Santo Domingo en 1964, Illia se negó a mandar tropas”, analizó.

“También los militares le señalaron el problema del ‘libertinaje’ cultural de los sesenta: el lugar de la mujer, el sexo. Eso tuvo una repercusión en la vida cotidiana, en la forma en la que nos vestíamos y nos comportábamos”, recordó la historiadora, que en ese momento era estudiante universitaria. “Los grupos progresistas lo dábamos como natural, mientras por derecha lo veían como la decadencia de la familia y los valores cristianos. Lo primero que hizo Onganía fue atacar todo eso: desde intervenir el Instituto Di Tella hasta cortar el pelo a los jóvenes en la calle”, señaló Sábato. “El golpe de Onganía se inscribe en una serie que empieza en los ’30 y esperemos que haya terminado”, concluyó.

Escrito en Febrero de 1983 por Santiago Kovadloff.

 

En el n° 99 de la revista Humor.

 


No fue un Churchill. Ni un De Gaulle. Ni un Adenauer. No fue un Yrigoyen ni un Peron. No despertó el fervor de las masas ni en su palabra palpito la genialidad de un iluminado. Con el no perdimos una personalidad deslumbrante. Ni un orador que nos cautivara. Ni una inteligencia sin par. Perdimos a un hombre bueno.


Solo quienes ignoran el sentido medular de esta palabra pueden subestimar lo que ella implica cuando es atributo de un estadista.

Una vez a los argentinos nos gobernó un hombre bueno. Ello implica: un ser para quien sus convicciones personales jamas fueron dogma, ni el prójimo un instrumento, ni el despotismo un recurso valido de poder, ni el gobierno en si mismo un fin.

 

            El país anda hoy sediento de virtudes elementales: justicia, honradez, paz, confianza, trabajo y libertad. Son formas de la bondad que es, en ultima instancia, la esencia del altruismo.
Una vez lo argentinos tuvimos por presidente a un hombre bueno. Si es hondo el deterioro de la Republica se debe a que la sustancia humanista de nuestra organización social se ha perdido. Deshecha por la frustración, ella parece haberse acercado como nunca a esa tierra de nadie y de nada que la Biblia intuyo bajo el nombre de Apocalipsis.

            A las naciones se las predica con la conducta de sus gobernantes. Roguemos que no haya cundido, entre los gobernados de nuestra patria, el ejemplo de quienes la condujeron estos últimos años. Que no hayamos aprendido a asesinar para resolver nuestras discrepancias. A estafar, a mentir, a aterrar, a sobornar, a torturar y a negar nuestros actos. Roguemos que cunda, en cambio, el ejemplo de hombres como el que ahora perdimos y que caben comodamente en la palabra bueno.

 

             Con el se fue un rostro transparente. Por lo tanto, un rostro excepcional en la Argentina moderna. El rostro de un hombre que nunca recurrio al lenguaje para estafar a quienes lo escuchaban. Que jamas hablo para ocultar sino para darse a conocer entero.
             Hubo en la historia del país algunos estadistas a quienes es posible imaginar de pie y sin custodia en cualquier esquina de Buenos Aires, confundidos con la marea ciudadana. Hombres entre hombres. El fue uno de ellos. Todo en el remitia a las virtudes del ciudadano cabal. A quienes trabajan y recorren las ciudades y los campos. A quienes habitan las casas donde no hay armas ni centinelas. A quienes desconocen la retorica, la soberbia, el miedo que emana de las acciones miserables y las mediocridades del lujo mal habido. Entre los que gobernaron la Nacion, hubo algunos a quienes es posible identificar con los gobernados porque fueron seres de su misma estirpe. El fue uno de ellos. Fue, como los millones que le dan forma al cotidiano del país, un presidente de todos los días.

             Si como quiso el griego clásico, los muertos hablan a los vivos desde el reino de las sombras, pidamos que su voz no se aparte de la patria; que se haga oir y que respalde a los que aun creemos que la Republica es posible. Que nos alumbre para que sepamos que no hacer, que no decir, que no creer, que no escuchar. Ya nos ocuparemos nosotros, bajo su aliento inspirador, de seguir luchando mas y mejor por lo que si cabe hacer, decir, creer y escuchar. Y para que un dia este suelo sea de contar al Dr. Arturo Umberto Illia entre quienes en el descansan en paz.

 

 

 

Anuncios

Un comentario en “LOS AÑOS PASAN……… la estrategia la misma

  1. ¿Quieres de verdad ser miembro illuminati? búsqueda de saber más, ser muy rico, famoso o poderoso en la vida? Por favor, tenga en cuenta que usted recibirá $ 1,000,000.00 en Illuminati miembro del Club por cada persona que se contrató con éxito. así que póngase en contacto con nosotros ahora para obtener más información acerca de cómo va a ser completamente iniciado en el miembro illuminati y obtener todo lo que necesitas en la vida. email de contacto: sallamgreattemple@gmail.com, móvil de contacto: +2347068409776…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s